Alma de poeta, corazón de mujer

El camino del amor

En una pluma de paz, abracé una llama de amor
y me dió gotas de agua,
saciendo mi sed y calmando mi boca.

En la tranquilidad seguí en un vuelo de besos.
Y en una mirada,
volé a un mundo de recuerdos.

Eran mis dedos de hada
deslizando sobre su cuerpo
toda la fragancia de flor perfumada
larga ternura y palabras de entusiasmo.

No las enterré en respiración enamorada,
las reviví en escalofrío
recorriendo el calor
remontando derecho al corazón.

Y brilló el arco iris de alegría
de un arroyo gozante, dichoso,
y cantaron las nubes, el sol,
a la llegada del enamorado.

©Bea.-30/04